Publication Date

2011

Abstract

[Excerpt] América latina y el Caribe cierra el 2011 con un balance positivo de crecimiento y de empleo.

Llegamos al final de un año marcado por una fuerte incertidumbre en torno a la economía global, y hay una gran preocupación por las repercusiones negativas que una nueva recesión podría tener sobre las economías y las tasas de desempleo en nuestra región.

Luego de la contracción económica de 2008 – 2009 América Latina y el Caribe experimentó unarápida recuperación económica que se vio reflejada en el empleo. En esta edición del Panorama Laboral anunciamos que la tasa de desempleo urbano continuó bajando en 2011 y rompió la barrera del 7 % para situarse a fines de este año en un nivel de 6,8 % que no se veía desde los años 90.

Este es un avance muy positivo. Quienes hayan seguido la publicación del Panorama Laboral en los últimos años recordarán que la región entró al Siglo XXI con tasas superiores al 10 % que llegaron incluso por encima del 13 %. Lo que vemos ahora es un reflejo de un ciclo positivo de crecimiento económico que ha durado más de cinco años y no se vio interrumpido por la crisis.

Este Panorama Laboral 2011 revela también que mejoraron otras condiciones relacionadas con elempleo y el trabajo decente, que se refieren al acceso a la seguridad social, así como a mejoras enlos salarios mínimos reales y en las remuneraciones medias.

Sin embargo hay desafíos estructurales a los cuales aún debemos hacer frente. Si bien el desempleo ha bajado, la proporción de trabajadores por cuenta propia y auxiliares en actividades de baja productividad sigue alta, cerca de un tercio del total del empleo en la región. Por otra parte, pese alos avances en materia de protección social, 44 % de los trabajadores y trabajadoras aún no tienen ningún tipo de cobertura.

En 16 países con información disponible hacia fines de la década del 2000, 93 millones de personas (50% de la población ocupada) tenían un empleo informal. De ese total, 60 millones estaban en laeconomía informal propiamente dicha, 23 millones tenían un empleo informal sin protección social trabajando en el sector formal, y 10 millones un empleo informal en el servicio doméstico.

En el caso de los jóvenes, 6 de cada 10 que consiguen trabajo sólo tienen acceso a empleos informales.

El Panorama Laboral que estamos presentando aborda además de la información sobre la coyuntura sociolaboral actual temas especiales como las tendencias de largo plazo del mercado laboral urbano, la dimensión sectorial del empleo, el empleo informal, la pobreza rural, y las buenas prácticas sobre fijación de salario mínimo en Centroamérica.

Es importante contar con información actualizada del mercado laboral que nos permita un monitoreo de las posibles repercusiones de la crisis europea en nuestra región. A través del Panorama Laboral alentamos a la reflexión sobre los posibles impactos de una nueva recesión, cómo podría afectar al empleo y la calidad del trabajo, en especial de los jóvenes, los programas sociales, el piso básico de protección social, y de qué manera podría repercutir sobre la gobernabilidad democrática.

En este contexto, es importante recordar que América Latina siguió un proceso de aprendizaje bastante duro. Sucesivas crisis de origen interno o externo pusieron en la agenda la necesidad de alcanzar y mantener políticas fiscales equilibradas. Las crisis en la balanza de pagos enseñaron que era necesario mantener niveles de endeudamiento externo moderados.

El período de crecimiento sostenido que registró la región entre 2003 y 2008 sirvió de base para mejorar la situación fiscal, reducir el endeudamiento externo y acumular reservas, lo cual permitió un mayor margen de maniobra. En lugar de ajustes económicos se pudieron aplicar políticas orientadas principalmente a la protección de los empleos y los ingresos de las personas. Varias de las medidas adoptadas, como inversión en infraestructura, planes de empleo de emergencia, estímulos a las empresas o programas sociales, entre otras, permitieron que el gasto fiscal llegara a una mayor cantidad de personas.

Esta acción fue decisiva para que América Latina y el Caribe fuera una de las primeras regiones donde se registró una recuperación de la economía y del empleo. También se pusieron en práctica instrumentos de regulación de las relaciones laborales y mecanismos de diálogo social, en el marcodel respeto a los derechos fundamentales en el trabajo.

La política de salarios mínimos evitó la pérdida de su poder de compra, y eso fue un acierto. Sirvió para proteger el poder adquisitivo de los salarios más bajos y el consumo, sin comprometer el empleo. Hasta octubre de 2011 el promedio ponderado de los salarios mínimos en 18 paísesaumento 4,5 %.

También fue evidente la importancia de la protección social que usualmente está ligada a las condiciones de empleo en la economía formal y constituye una herramienta fundamental en la lucha contra la pobreza y la generación de mayor igualdad.

El Director General de la OIT, Juan Somavia, ha destacado que en las economías emergentes y de los países en desarrollo que se han recuperado más rápidamente se pusieron en práctica muchas de las propuestas del Pacto Mundial para el Empleo, aprobado por representantes de los 183 países de la OIT en junio de 2009, cuando la crisis estaba en su apogeo.

El Pacto Mundial va más allá de la crisis. Contiene un portafolio de medidas, políticas y acciones que los países pueden adaptar a sus necesidades y situaciones específicas con el propósito de generar más y mejores empleos para mujeres y hombres, lo cual a su vez repercute positivamente sobre el crecimiento económico, y permite enfrentar desafíos persistentes para nuestra región, como son los de la pobreza y desigualdad.

Tanto las medidas y políticas aplicadas por América Latina y el Caribe frente a la crisis como las recomendaciones del Pacto ponen de relieve la importancia del empleo como un dinamizador de la economía. La creación de empleo, de trabajo decente, es un instrumento fundamental para superar la pobreza y la exclusión. Con empleos dignos facilitaremos la inclusión social y tendremos sociedades prósperas y competitivas.

Esperamos entonces que este Panorama Laboral 2011 pueda contribuir a la reflexión y el debate sobre los alcances de la realidad económica, social y laboral que vive la región, así como respecto al marco de políticas más apropiado para enfrentar los desafíos del empleo y el trabajo decente en América Latina y el Caribe.

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